Hay una fotografía que me tiene cautivada. Una Mujer escribe una carta. El sol entra por la ventana. En la vieja pared varias fotografías y una Jaula con un bonito pájaro. Un candelabro y otra foto encima de la mesa. Estamos a finales del siglo XIX en Berlín. Ella lleva puesto el sombrero. Me imagino que está a punto de salir del viejo apartamento. Bajará las escaleras y  tirará la carta en el buzón. Tiene muchas cosas que explicar. Su vida cambió hace tiempo.  Le gustan las flores y los vestidos con encaje blanco. Los rayos de luz caen como bellas gotas en el papel de la habitación. Su letra es redonda y bonita. Explica emocionada que espera la llegada del verano para mojar sus pequeñas piernas en el lago. La silla dónde está sentada pertenecía a su abuela y está rota. Firmará la carta con su bello nombre. Cerrará el sobre y cogerá un poco de dinero. Aprovechara para comprar un poco de leche y carne. Y luego a la vuelta, se quitará el sombrero, se sentará en el viejo balancín  y  contará los días o semanas para que el cartero le traiga una nueva carta. Con noticias, con poemas. Con amor. Y mientras tanto piensa: “que bien que los rayos del sol entran por la ventana no quiero volver a tener los pies fríos”.

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Empiezo mi aventura blogera, mi planeta prohibido, mis obsesiones, mis temas, mis rollos, mis experiencias. Lo pruebo, me aventuro, salto y escribo, mal o bien, me da igual.

Empiezo hablando de Capa y Gerda Taro o como ser Valiente en tiempos difíciles.

Este Domingo, fuí a ver la exposición de Robert Capa y Gerda Taro sobre la guerra.

Todos sabemos el significado de guerra, todos sabemos un poquito de la guerra civil española…

Estos dos fotógrafos, vinieron como periodistas de la prensa internacional y estuvieron en primera línia de fuego con el ejercito republicano. Su  lema: ” si las fotos no son lo bastante buenas, es que no te has acercado lo suficiente.”

Su implicación se basaba en la solidaridad y en fotografiar la verdad y el momento. Prematuramente y por un bombardeo, La muerte se lleva a Taro mientras Capa volvía a Paris. Taro muere en España a los 27 años. Ella  fué muy grande  y muy querida. Él, más tarde no faltará a ninguna guerra. Sus fotos del desembarco en la playa de Omaha del día D, son más que espectáculares, son brutales.

Me gustan sus enquadres, sus imágenes, su mirada de la guerra: valiente, entrañable, directa, llena de vida y llena de muerte, repleta de hombres, mujeres y niños. Nuestras familias, nuestra memória. Sus negativos, su maleta mexicana y su narrativa fotográfica me han hecho sentir otra vez viva. Me han hecho  volver a creer en la valentía y en el ser humano.

Mi aventura empieza:

Cuando una fotografía me llega a herir el alma. Cuando una Historía de amor me lleva a una guerra. Cuando dos fotografos antifascistas y revolucionarios son valientes y amantes.

Me gustan las historias y esta es la  aventura que quiero contar. Las historias que cada día aprendo.