Que bien que los rayos del sol entran por la ventana
14 febrero 2010
Hay una fotografía que me tiene cautivada. Una Mujer escribe una carta. El sol entra por la ventana. En la vieja pared varias fotografías y una Jaula con un bonito pájaro. Un candelabro y otra foto encima de la mesa. Estamos a finales del siglo XIX en Berlín. Ella lleva puesto el sombrero. Me imagino que está a punto de salir del viejo apartamento. Bajará las escaleras y tirará la carta en el buzón. Tiene muchas cosas que explicar. Su vida cambió hace tiempo. Le gustan las flores y los vestidos con encaje blanco. Los rayos de luz caen como bellas gotas en el papel de la habitación. Su letra es redonda y bonita. Explica emocionada que espera la llegada del verano para mojar sus pequeñas piernas en el lago. La silla dónde está sentada pertenecía a su abuela y está rota. Firmará la carta con su bello nombre. Cerrará el sobre y cogerá un poco de dinero. Aprovechara para comprar un poco de leche y carne. Y luego a la vuelta, se quitará el sombrero, se sentará en el viejo balancín y contará los días o semanas para que el cartero le traiga una nueva carta. Con noticias, con poemas. Con amor. Y mientras tanto piensa: “que bien que los rayos del sol entran por la ventana no quiero volver a tener los pies fríos”.

14 febrero 2010 en 18:12
Ostras, muy bien Amandita, cada vez me gustan más tus historias.